martes, 16 de septiembre de 2014

Pensar mientras corro

Hoy he salido a correr como hacia otros días, pero ha sido distinto. Corriendo me he dado cuenta de muchas cosas, realmente he ido haciendo una comparativa de la relación que hemos tenido y lo que iba corriendo.

Cuando he empezado a correr estaba chispenado, y parecía que iba a ponerse a llover de lo lindo. He tenido mis momentos de duda de si salir a correr o volverme a casa, pero a pesar de eso he decidido seguir corriendo. 
Eso me ha recordado cuando empezamos a hablar todos los días, de vez en cuando, había indirectas que me hacían ver que ese no era el camino a seguir, que no era buena idea, que el chaparrón que me iba a caer encima iba a dejarme muy mojada y podía que incluso calase. Aunque pareciera que el chaparrón iba a ser fuerte seguimos hablando y de repente, pasó. Llovió y mucho, y no nos dejo indiferentes a ninguno de los dos, de hecho, aunque intentamos fingir durante una semana que si, las cosas cambiaron desde aquella noche. Después de debatirnos entre continuar a pesar de lo sucedido o no, decidimos jugárnosla. Una tarde, nuestro bar, una dura conversación donde ambos nos sinceramos y a mi hasta me pudo doler. Un no me miras a los ojos, un estoy enfadada y no voy a mirarte, un mírame, te mire 3 segundos y eso trajo de regalo, un beso, el primero de muchos. Una noche, la primera de muchas. Una caricia, que sano todo el dolor anterior.

He seguido corriendo, por los mismo lugares que siempre, pero con la cabeza lejos de ellos. Al principio iba cómoda, la cosa iba bien, pero después de un rato me ha empezado a molestar la rodilla, luego el zapato parecía que me rozaba, aunque ha sido momentáneo, luego he tenido que desviarme de mi camino de siempre porque están de obras... Y mientras tanto seguía corriendo
Y mi cabeza estaba lejos, varios meses atrás, recordando y rememorando los primeros detalles, las primeras quedadas inesperadas en las que solo nos salía comernos a besos o soltarnos mil tonterías, las mil excusas que teníamos para alargar los minutos antes de despedirnos, los regalos, las horas enteras estudiando para poder ir al cine por la noche contigo, las conversaciones hasta altas horas de la noche que me hacían dormir 4 horas antes de ir a clase... Pero después de eso, he seguido adelantando el tiempo, y he empezado a recordar mis primeros agobios, mis muchas dudas, mis grandes miedos y mis pequeñas seguridades, algo que a veces se hacia grande y acababa en una discusión en la que nos echábamos en cara lo que no nos gustaba del otro, o en una noche de indecisión entre seguir o no seguir... Y entre todo eso seguíamos dando pasos en nuestra relación, yo dejaba lugares cotidianos y empezaba a conocer cosas nuevas contigo, dejaba que conocieras cosas de mi que normalmente no muestro a los demás, conocía la chica ilusionada que estaba siendo y que hasta entonces era desconocida para mi, conocía un chico cuya fachada e interior eran distintas pero que ambas me encantaban y me hacía que me pillase día a día por el... Empezaba a dar pasos en el camino de las relaciones, en el camino del amor, y lo hacía contigo y eso, fue, un regalo.

Cuando ya estaba llegando al sitio por el que suelo girar para ir a casa, algo ha hecho que cambiase de ruta, que la hiciera mas larga. Eso ha tenido consecuencias en mi. Me he tenido que esforzar mas por llegar a casa, he tenido momentos en los que creía que me faltaba el aliento, en los que las fuerzas se me iban perdiendo por el camino y que parecía que no llegaba mi meta, pero al final, han aparecido fuerzas y he llegado a finalizar mi recorrido con éxito.
Nuestra historia siempre ha ido sumando. Ha ido sumando confianza, ha ido sumando sentimientos aunque muchas veces nos costaba compartirlos, asumirlos y hacerlos nuestros, ha sumado momentos increíbles e irrepetibles y muy personales, ha sumado personas que nos acompañaban y que celebraban nuestra relación, ha sumado crecimiento personal y nuevas ilusiones a nivel personal y de pareja... Nuestra historia ha sido de suma, hasta que empezó a restar, bueno, no se si restaba o simplemente tenía pérdidas que eran fruto de la realidad que se impone. Empezó a faltar tiempo, y con ello detalles, no recibíamos la atención necesaria por parte del otro, eso conllevaba una serie de broncas y de malos rollos...Y ahí nuestra historia se desvió, se acabó, decidiste ponerle un punto y final y yo remarcarlo bien fuerte. Y a partir de ahí deje de escribir nuestra historia, para volver a escribir mi historia. Y en ella hay momentos en los que me siento dolorida e incluso vacía, hay momentos en los que me falta el aire y me cuesta respirar de la angustia o del nudo que se me forma en la garganta antes de llorar, hay momentos en los que me siento cómoda y me fuerzo un poco a mi misma... Pero se cual es mi meta, mi meta es curarme y con ello conseguir volver a ser feliz, aunque sea sin ti. Y se que aunque cueste, aunque el camino sea empinado y a veces parezca imposible, saldrán fuerzas de donde no las haya para continuar, para disfrutar y celebrar la vida que tengo.

Y de todo esto sale algo claro, esto sigue sirviéndome para superarme día a día a mi misma. Que aunque en el momento duela o conlleve cansancio, me ayudara a lograr metas mayores en otras situaciones de mi vida. Disfrutare de partes del camino, otras se me harán casi imposible, pero lo importante es vivirlas todas, hacerlas mías y seguir corriendo, pensando que la siguiente zancada que voy a dar, me va a acercar mas a mi meta, y eso, me hará un poco mas feliz.


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