lunes, 8 de diciembre de 2014

Un puente diferente al planeado

Si te dejas sorprender, puedes aprender.
Ha sido un puente de lo mas familiar, creo que de los mejores que recuerdo en mucho tiempo. Tenía un viaje planeado, y al cancelarlo, todo el puente quedó en blanco...y eso normalmente es sinónimo de pocas cosas que hacer y quizás, algo de aburrimiento. Pero no ha sido así.
Decidí que la agenda en blanco no iba a ser un inconveniente, sino una ventaja y así ha sido.
He podido disfrutar de una cena con mi mama y mis titas llenas de risas, anécdotas, puestas al día y una comida rica, rica. 
He tenido la oportunidad de pasar una mañana entera con mi sevillana favorita, ver entrenar al Estu y compartir un viernes mas mi tiempo con los amigos de la calle. ¿Qué mejor regalo para un viernes que ese, el saber que todo lo que das lo vas a recibir multiplicado por un múltiplo inimaginable?
Un sábado navideño de los que a mi me gusta, con los típicos rituales que Madrid te ofrece año tras año, que si Cortilandia, que si la Plaza Mayor, que si el centro llenísimo de gente y con la tensión de no saber si te vas a perder, con frío pero el sol en la cara... ¿Y lo mejor? Con mis primos, mis titos, en familia. Pero es que ahí no se queda todo, una tarde con Ruth, de merienda roscón de Reyes, ¡con lo que a mi me gusta! y una cena y noche de "fiesta" improvisada. 
Un domingo de rastro, esta vez de nuevo en familia, con mi papa haciéndome hasta un pequeño regalo y aprendiendo de el curiosidades y anécdotas de antigüedades que te encuentras por las calles, y Estu, un derbi, Estudiantes-Real Madrid, y con la victoria del Estudiantes y con un Nacho Martín espléndido. 
Y un lunes de volver a la rutina en cierta medida, saliendo a correr y sientiendo que a pesar del cansancio, de que mi cabeza se debate entre el "ya no puedo mas" y el "venga, un poquito mas, que tu puedes", puedo conseguirlo si realmente me lo propongo y le echo ganas. Misa con los abuelos y paseo de domingo con ellos y comida con mi abuela, mis padres, hermanos y las sevillanas que ya se nos van hasta navidades.
Y en un puente tan genial no podía faltar un poco de estudio, de hacer trabajos y de poner al día algunos apuntes, que eso también toca y es parte de mi vida.

Gracias Señor por estos días, por enseñarme de nuevo lo bonito que es pasar tiempo con la familia, de darme la capacidad para dejarme sorprender y vivirlo todo intensamente. De este sabor dulce que se me queda del puente y con esas ganas de que sea navidad y que sean unas buenas y bonitas fechas para disfrutar y dejarme mover y sorprender. 

No dejes que tu luz deje de brillar nunca en mi. 

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