viernes, 10 de octubre de 2014

Ya estas lejos

Bueno, hace mucho que no te escribo, pero eso no quiere decir que me haya olvidado de ti, simplemente he intentado mantenerte al margen todo lo que me ha sido posible. Ha habido días mejores y días peores, pero ahora ya estas en la otra punta del mundo, como a 15 horas de distancia en avión. Una parte de nuestra ecuación ya esta despejada, la distancia.

Ahora solo me nace desearte lo mejor en esta nueva aventura que ya has comenzado. No se si me escribirás, si hablaremos con regularidad o si simplemente te convertirás en un recuerdo del pasado con el que ya no trataré. No lo se, pero tampoco lo pienso, y eso me evita la incertidumbre y todos sus síntomas secundarios.

El lunes en la Frater, al despedirnos comprendí la importancia de tu papel en mi vida y en el momento y lugar en el que estoy ahora. Sin ti, quizás ni me hubiera planteado entrar en la Frater. Sin ti no hubiese conocido a Elena, y ahora no sería mi acompañante y una de las fuentes que enriquece mi fe diariamente. Sin Elena no hubiese esperado hasta que empezarais y por consiguiente no hubiera sido invitada por Pedro para compartir la oración. Todo fue un desencadenante que empezó contigo. Y doy gracias a Dios de que asi fuera. 

Que te voy a echar de menos, eso lo sabes de sobra. Que lo voy a superar y a rehacer mi vida, eso te lo prometo, me cueste lo que me cueste. Voy a volver a ser la Carol con magia, ganas y llena de vida para darla a los demás. Y no tendré detalles tontos, no tendré conversaciones a cual mas profunda hasta las tantas de la noche, no tendré alguien que me lleve o me traiga a la Frater y que luego se quede conmigo en el portal de casa, no iré al cine o a jugar a los bolos, y quizás el año que viene no soñare y contaré los días para una prometida escapada a la playa, pero seguro que encontraré nuevos motivos para sonreír, para continuar y ser feliz. Y sabré hacerte hueco en mi corazón como hermano de comunidad, como amigo del pasado y como la primera pareja que he tenido. Lo se y siento que sera así, y mientras tanto pues quizás te escriba de vez en cuando, me acuerde de ti y llore como si se fuera a acabar el mundo durante media hora. Pero todo eso servirá para curar y quizás no cicatrice nunca, pero sera una buena señal que me recuerde que un día, tu fuiste el culpable de que yo empezara un camino que me ha traído a donde estoy hoy. Gracias.

Te echo de menos, pero ya como alguien con quien ir al confesionario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario