sábado, 30 de agosto de 2014

Desintoxicarme y pedir perdón

Tengo ganas de hablarte, de contarte lo que viví ayer en el metro al darle a una pareja de la calle un euro y todo lo que vino con ello después. Contarte que durante 10 minutos me volví a sentir llena, sentí lo bonito que es dar cuando no esperas recibir y recibir mucho mas de lo imaginado. Me moría de ganas de contártelo, pero no podía, así que se lo conté a otra persona.

Ahora hay una situación que me frustra, una situación que tu y yo comentábamos mucho, y claro, no puedo hacerlo ahora, pero me encantaría. Te reirías, me dirías tres burradas, yo te pegaría una colleja y acabaríamos creando nuevas teorías, para ti todas realistas y para mi, una gran mentira, con afán protector hacia cierta persona.

Pero las cosas ya no son como eran, por no menos, no ahora. Estamos en un tiempo de desintoxicación como me dijo ayer Adri. La cosa es que, ¿por que iba a querer yo desintoxicarme de ti? Normalmente cuando alguien va a desintoxicarse, es porque esta enganchado a algo malo, y tu para mi no eres malo, y enganchada, no se si estaba, supongo que si.

Ayer fui a comprar con mis papas, y pase por nuestro sitio. Me he dado cuenta que siempre habrá lugares que guardaran tu esencia, en los que aunque tu no estés, todo lo que haya al rededor me recordará a ti. Ahora me duele, pero prometo que llegará el día en el que pase por ahí y una sonrisa se me encienda en la cara, recordando tantos momentos pasados juntos.

Pero ahora tengo que dexintoxicarme, tengo que dejar de pensar en ti como hasta ahora. Tengo que dejar de soñar despierta cada vez que tu nombre pasa fugazmente por mi cabeza. Tengo que cortarle las alas a todas esas ideas, a todos esos pensamientos y, si algún día puedo, a todos esos sentimientos que ahora están a flor de piel y que poco a poco se irán apagando.

También, cuando sea capaz de verte y no quererme abalanzar sobre ti, tendré que pedirte perdón. Pedirte perdón por culparte de no quererme y de no saber lo que yo quería. Y es que aunque a veces pensase que eso era así, ahora que no estás me doy cuenta de que no. Me doy cuenta de que me querías, pero lo hacías a tu manera. Me doy cuenta de lo importante que era para ti, pero que tu no lo demostrabas con una palabra bien sonada o con un regalito del momento, no. Tu lo has demostrado cada vez que necesitaba un abrigo donde cobijarme del frío, tu lo has demostrado cuando en los momentos importantes para mi, aunque a ojos del mundo fueran una chorrada, has estado de espectador y dándome ánimos. Lo has demostrado cada charla y regañina que me dabas para que yo fuera capaz de mejorar como persona día a día, desde lo mejor de mi. 
Lo demostrarse el martes, cuando me rompiste el corazón. Si, porque solo alguien que quiere a otra persona puede plantearse dejarla, cargar con esa responsabilidad, mantenerse firme e inflexible para proteger a su pareja. Realmente me lo rompiste, si, pero de manera delicada y con todo el amor que puedes hacer eso, y con una meta clara, evitar perdernos, evitar joder todo por intentar mantener algo imposible. Lo rompiste pero me diste una cajita llena de algodón para poder colocarlo y que con el tiempo se vaya recomponiendo. Tu y tu forma de cuidarme. Tu y tu forma de quererme. Egoísta a tu manera, responsable como tu, y diferente a todas las demás. Porque, me lo dijo ayer una persona importante que algo te conoce, "si te ha dejado ahora, es porque te quiere". Y eso quiero pensar. Porque yo también te quiero y siempre lo haré.

Hoy también te echo de menos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario